Que levante la mano aquel que campeo alguna vez durante algun juego de guerra.
Recuerdo el mapa Stalingrad del Medal of Honor Allied Asault; me sabia todos los rincones donde podía esconderme, dispararle a mis compañeros y que se volvieran loco tratando de encontrarme.
Esa sensación de estar jugando una escena muy similar a una película de la misma época, Enemy at the gates, era impagable.
En mas de una ocasión busque repetir esa sensación en los juegos que trataban tematicamente sobre los francotiradores, pero siempre les faltaba algo…
Y este SNIPER GHOST WARRIOR 3 no es la excepción.


Nos encontramos ante la tercera parte de una saga que inicio allá por el 2010 siendo alabado por sus gráficos realizados con el motor Cry Engine pero recibiendo negativas con respecto a sus mecánicas.
Luego de una segunda parte con las mismas valoraciones, City Interactive decide apostar al mundo abierto y a decir verdad, es otro ejemplo de los tantos que últimamente diseñan un mapa gigante pero carente de contenido y muy repetitivo.
Encarnamos a Jonathan North y estamos en la busqueda de nuestro hermando perdido durante una mision en la frontera de Rusia y Ucrania. De ahi en mas nos veremos envueltos en una trama que es chistosamente cliché. De hecho todo el juego es un compendio de clichés, desde la historia, el estereotipo de los personajes, las voces, TODO.
Al punto de llegar a un supuesto plot twist y con mi mejor cara de aburrido decir “ahora va a pasar esto”… y de hecho, pasa.


Sumemosle lo aburrido que es ir manejando por el mapa (tanto como Far cry 2?) y parando cada tanto, disparar a la distancia y liberar a unos rehenes. Eso es lo que vamos a tener si queremos estirar las misiones principales.
Para nuestra aventura dispondremos de un amplio inventario con armas que iremos desbloqueando ya sea robandoselas a los enemigos o cumpliendo algunas misiones. También podremos darle un cierto grado de personalización, cambiando y mejorando partes.
La munición no la vamos a encontrar tirada por todos lados, por lo cual antes de cada misión deberemos abastecernos bien en las casas seguras distribuidas por el mapa.
Y no nos olvidemos del drone, accesorio infaltable para el soldado de hoy día, que nos servirá para identificar las posiciones de los enemigos y para hacker cámaras entre otras cosas.
La salud no se recarga sola, así que dependemos de pastillas y jeringas.


Cada vez que eliminemos un enemigo nos darán puntos que luego podremos cambiar por mejoras en algunas de las tres ramas que son Sniper, Ghost o Warrior. Entre ellas están las de aguantar mas la respiración, recargar mas rápido, correr mas tiempo, etc.
Incluso en la dificultad mas alta el juego no transmite una dificultad o realismo a la hora de disparar. La gravedad y el viento no son factores que alteren en demasía el trayecto de nuestra bala.


A pesar de contar con el potente Cry Engine, se desluce completamente con unos escenarios lavados carentes de detalles y unos kills en time bullet que, comparados con el Sniper elite, son mediocres.
Los subtitulos quedan desfasados mas de una vez y por si fuera poco, los tiempos de carga son exasperantes (aunque de esto ultimo acaba de salir un parche que supuestamente lo soluciona).
Si esperaban sentirse como Mark Walberg en la pelicula Shooter, definitivamente este NO es el juego.